En las paredes de espejos de la entrada del
Jardim da Luxúria está escrita la frase adhesiva "Está prohibido tomarse un selfie". El mensaje es una provocación al visitante respecto al comportamiento de tomarse siempre una foto. “Aquí lo que cuenta es la experiencia”, explica José Marton.
El Jardín se compone de tres elementos: espejos, tarima de madera y pintura verde verdosa. En este sentido, se creó la taquilla según el plano de un laberinto, con las paredes cubiertas de espejos en sus caras. "El principal referente es nuestro comportamiento en la era digital", afirma.