Para tener calidad de vida y brindarla a otras personas, los artistas y la gente común y corriente marcan la diferencia con pequeñas acciones en su día a día.
Presentado en 21 sept 2016, 13:52

VIDA CON PROPÓSITO Las redes sociales, la televisión e Internet nos dan acceso a noticias de todo el mundo, las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Cada vez estamos más informados de lo que ocurre y nos impacta el exceso de malas noticias. El malestar que nos causan nos hace intentar hacer algo bueno. “En el mundo del diseño y el arte cada vez es más habitual ver a profesionales implicados en causas sociales y benéficas. El diseñador británico Benjamin Hubert, por ejemplo, diseñó recientemente una alcancía para fomentar las donaciones a Maggie's Cancer Care, una institución que apoya a los pacientes con cáncer. El artista chino Ai Weiwei está creando obras para crear conciencia sobre la difícil situación de los refugiados”, dice Lisa White, especialista en tendencias de WGSN/HBL. 
Pero estas iniciativas no son exclusivas de los artistas. La gente común también quiere marcar la diferencia. Quieren que la vida sea más amable. Y que tiene un propósito. “A las nuevas generaciones ya no les interesa vivir para ganar dinero a cualquier precio. Buscan una mejor calidad de vida. Por lo tanto, están recurriendo más a la espiritualidad. La vida personal y profesional debería tener realmente sentido”, afirma la experta en tendencias Sabina Deweik.
Marcelo Rosenbaum es otro ejemplo de un profesional que también decidió utilizar sus habilidades y conocimientos para marcar una diferencia en la vida de otras personas. Con el proyecto “A Gente Transforma” (AGT), iniciado en 2010, el diseñador y su equipo se enfocan en comunidades específicas con el objetivo de ayudarlas a crecer económica y socialmente a través de las artesanías que producen. “Nuestro objetivo es el desarrollo a través del diseño, pero con una mirada muy actual, que conecte lo local con lo global”, afirma Rosenbaum. 
Una encuesta reciente entre futuros directores ejecutivos de empresas, estudiantes de la London School of Economics, encontró que la mayoría antepone el propósito (lo que puedo hacer por el mundo) a las ganancias (lo que el MUNDO puede hacer por mí). Por eso, entre las banderas de esta nueva generación, llamada Millennials, está también la reducción del consumo. Después de una larga era de excesos, ahora la atención se centra en lo que es significativo, bello y necesario. 
En las grandes ciudades, esto puede suponer vivir en un contenedor de 28 m², o tener sólo lo necesario para vivir, como es el caso del editor japonés Fumio Sasaki, que sólo tiene en su armario tres camisas, cuatro pantalones y cuatro pares de calcetines. . El editor dice en su vídeo de Facebook que sigue el minimalismo, un movimiento que nació en Japón y está creciendo en todo el mundo. Para sus fans no se trata de gastar menos, sino de centrarse en lo que realmente les gusta, tener menos cosas para poder llevarlas por el mundo y tener más tiempo para amigos, familiares, salidas y viajes. “Siempre estaba pensando en lo que no tenía. Me liberé de la frustración y la ansiedad”, afirma en su vídeo. [youtube