Conoce a Adriana Varejão, artista brasileña que investiga historia, colonialismo, cuerpo e identidad en pinturas, esculturas e instalaciones
Presentado en 6 oct 2026, 16:00

Adriana Varejão: Suturas, Fissuras, Ruínas (Redes Sociais/Divulgação)
Pocos artistas contemporáneos brasileños han construido un universo visual tan reconocible como el de Adriana Varejão. Azulejos portugueses, paredes que parecen revelar carne en su interior, mapas, piscinas, saunas y referencias a la pintura histórica aparecen en obras que transitan entre la belleza y la incomodidad para investigar las múltiples capas de la formación cultural brasileña.
Celacanto, Azulejões. (Eduardo Eckenfels/Divulgação)
Nacida en Río de Janeiro en 1964, Varejão inició su trayectoria artística en los años 1980 y asistió a cursos libres en la Escuela de Artes Visuales del Parque Lage, entre 1981 y 1985. Su primera exposición individual tuvo lugar en 1988, en la Galería Thomas Cohn, en la capital carioca. Desde entonces, la artista consolidó una carrera de proyección internacional, participando en importantes exposiciones y bienales alrededor del mundo.
(Divulgação/Divulgação)
La historia de Brasil ocupa una posición central en la producción de Adriana Varejão. En diferentes momentos de su carrera, la artista se ha apropiado de imágenes asociadas al período colonial, incluyendo mapas, azulejos, registros de viajeros europeos y representaciones de indígenas y negros, para proponer nuevas lecturas sobre esas imágenes y sobre la manera en que la propia historia fue construida.
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En lugar de simplemente reproducir estos elementos, Varejão los desplaza y transforma. Colonización, mestizaje, violencia y relaciones de poder aparecen atravesados por referencias al barroco y a la tradición pictórica. Así, elementos aparentemente decorativos adquieren otras dimensiones cuando se insertan en trabajos que cuestionan las narrativas oficiales y las marcas dejadas por el proceso colonial.
Entre los elementos más asociados a la producción de la artista están los azulejos portugueses. Presentes desde sus primeros trabajos, remiten directamente a la arquitectura colonial y al intercambio cultural provocado por la expansión portuguesa, pero también permiten que la artista explore la repetición, la geometría, la ornamentación y la pintura.
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En algunas series, Varejão amplía los diseños de los azulejos o crea superficies que simulan grandes paredes revestidas. Aquello que podría entenderse solo como decoración pasa a cargar memoria e historia, transformando la superficie arquitectónica en un territorio para discutir las relaciones entre diferentes culturas.
Otra imagen emblemática de su producción surge cuando paredes y superficies aparentemente rígidas se abren para revelar un interior que se asemeja a la carne humana. En trabajos como los de la serie Ruinas de Charque, pintura, escultura y arquitectura se aproximan para crear estructuras fragmentadas y viscerales.
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Los cortes y heridas también dialogan con referencias de la historia de la pintura y con la dramaticidad del barroco, marcada por imágenes de cuerpos, llagas y sufrimiento. La estrategia crea un contraste poderoso: detrás de superficies organizadas y ornamentales existe algo orgánico, irregular y violento.
Adriana Varejão. Parede com incisões à la Fontana (Istambul), 2011. Óleo sobre tela e poliuretano sobre suporte de alumínio e madeira. © Adriana Varejão. (Vicente de Mello/Divulgação)
A partir de los años 2000, otra vertiente ganó fuerza en su trabajo. En la serie Saunas y Baños, ambientes revestidos de azulejos aparecen construidos mediante la perspectiva, creando espacios arquitectónicos silenciosos y, muchas veces, sin figuras humanas.
Adriana Varejão. Anjo encarnado, 2026. Óleo e gesso sobre tela. © Adriana Varejão. (Vicente de Mello/Divulgação)
En estas pinturas, la geometría conduce la mirada hacia el interior de la imagen, mientras piscinas, pasillos y ambientes acuáticos parecen oscilar entre lugares posibles y construcciones imaginarias. La azulejería permanece presente, pero asume una dimensión diferente de aquella encontrada en las obras directamente relacionadas con la historia colonial.
La fuerza de Adriana Varejão está justamente en la manera en que la artista transforma imágenes familiares en herramientas para cuestionar el pasado. Un azulejo deja de ser solo un elemento decorativo – una pared puede revelar heridas, una pintura histórica puede ser desmontada y reorganizada bajo una perspectiva contemporánea.
(Reprodução/MAM Rio/Divulgação)
A lo largo de su carrera, Adriana Varejão participó en importantes eventos internacionales, como las Bienales de São Paulo, La Habana, Johannesburgo, Liverpool y Sídney, además de haber presentado trabajos en instituciones y exposiciones en diferentes países. Sus obras también pasaron a integrar importantes colecciones de arte contemporáneo.
Extirpação do mal por incisura. (Sergio Guerini/Divulgação)
En Brasil, uno de los lugares más importantes para conocer su producción es el Pabellón Adriana Varejão, en el Instituto Inhotim, en Brumadinho, Minas Gerais. El espacio dedicado a la artista refuerza una característica fundamental de su trayectoria: la capacidad de establecer relaciones entre pintura, escultura y arquitectura.
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