Durante la Semana Creativa de Tiradentes, especialistas discutieron el futuro del Largo das Forras y cómo preservar el legado de Burle Marx frente a los usos actuales
Presentado en 22 oct 2026, 18:00

Largo das Forras, de Burle Marx - Tiradentes (Marina Pires/CASACOR)
En el corazón de Tiradentes, el Largo das Forras es más que una de las direcciones más conocidas de la ciudad minera. Punto de encuentro de residentes y visitantes, la plaza guarda también una capa importante de la historia del paisajismo brasileño: su diseño lleva la firma de Roberto Burle Marx.
Ahora, décadas después de su implantación, el espacio vuelve al centro de las discusiones con una propuesta de recualificación que pretende preservar ese legado sin ignorar las necesidades de quienes viven la plaza hoy.
El tema fue debatido durante la 10ª Semana Creativa de Tiradentes en el encuentro "Paisaje es patrimonio: el legado de Burle Marx y el futuro del Largo das Forras", con Cecília Gontijo, Luciana Bacheschi y Rafael Brito, bajo mediación de Juliana Freiras y Chris Lara, de Papo de Paisagista.
Desarrollada de forma colaborativa, la propuesta parte de investigación histórica, lectura del paisaje y escucha de la comunidad para pensar el futuro de un espacio que cambió junto con la ciudad.
Largo das Forras, de Burle Marx - Tiradentes (Marina Pires/CASACOR)
La relación de Burle Marx con Tiradentes comienza a finales de la década de 1970, cuando el paisajista desarrolló proyectos para diferentes plazas y espacios de la ciudad histórica. Entre ellos estaban los largos das Forras, do Rosário, das Mercês, do Chafariz y do Sol, además de áreas vinculadas a la Matriz de Santo Antônio y a la Iglesia de Nossa Senhora das Mercês.
La propuesta buscaba insertar el paisajismo moderno en diálogo con el conjunto histórico de la ciudad, evitando intervenciones abruptas y recurriendo a especies relacionadas con el contexto local.
En el caso del Largo das Forras, los estudios preservados en el acervo técnico del IPHAN están datados de 1987. La implantación ocurrió a partir de 1989, después de una readecuación del proyecto y con apoyo de la Fundação Roberto Marinho. La nueva configuración fue inaugurada en 1990.
Largo das Forras, de Burle Marx - Tiradentes (Marina Pires/CASACOR)
Desde entonces, el Largo pasó por nuevas transformaciones. El crecimiento del turismo, del comercio y de los eventos intensificó el uso de la plaza; árboles cayeron, canteros sufrieron con el pisoteo y diferentes actividades pasaron a compartir el mismo espacio.
Es justamente ese recorrido que el estudio actual busca comprender. Fotografías, mapas, documentos e investigaciones anteriores ayudan a identificar lo que permaneció, lo que se perdió y cómo la relación de las personas con la plaza cambió a lo largo de los años.
La lectura, según el agrónomo paisajista Rafael Brito, va más allá de la vegetación. "Podemos entender el paisaje como una combinación de factores naturales, bióticos y abióticos, con factores socioculturales (...) y también políticas públicas."
La propuesta, por lo tanto, no es escoger una única versión del Largo para recuperar, sino comprender las diferentes capas que formaron el paisaje actual.
Largo das Forras, de Burle Marx - Tiradentes (Marina Pires/CASACOR)
Por eso, el trabajo es tratado como una recualificación, y no como un intento de reproducir fielmente la plaza de otro período.
El proyecto de Burle Marx sigue siendo la principal referencia, pero Tiradentes y los usos del Largo cambiaron. Para Rafael, cualquier nuevo diseño necesita partir de esa historia y, al mismo tiempo, considerar quién utiliza el espacio hoy.
"No tenemos esa intención de llegar y rediseñar la plaza, sino la intención de entender esas capas anteriores y cómo podemos rediseñar esta plaza junto con la población", explicó.
La idea de participación encuentra respaldo en el propio Burle Marx. Durante el encuentro, un registro histórico recuperó una declaración del paisajista sobre el tema:
"Debería haber siempre un diálogo en ese sentido y no que grupos tomen deliberaciones sin que la población participe suficientemente."
Largo das Forras, de Burle Marx - Tiradentes (Marina Pires/CASACOR)
Antes de definir cualquier intervención, el equipo comenzó a conversar con residentes, comerciantes y otras personas vinculadas al Largo. La paisajista e investigadora Luciana Bacheschi resume el enfoque en una frase: "Antes del trazo, la mirada."
Las primeras conversaciones señalaron deseos de más sombra, árboles, jardines floridos y espacios de convivencia. También surgieron referencias de áreas para niños, juegos, bancos integrados a los parterres, árboles frutales e incluso huertos comunitarios. Por ahora, son posibilidades, no soluciones definidas.
Más que agregar nuevos elementos a la plaza, la discusión pasa por volver a hacer el Largo nuevamente acogedor para la permanencia.
"La plaza tiene que dejar de ser un espacio por el que se pasa, tiene que ser un espacio en el que se permanece", afirmó Luciana.
La escucha de la comunidad sigue en marcha, incluso a través de un cuestionario creado para ampliar la participación antes de que el proyecto avance.
Largo das Forras, de Burle Marx - Tiradentes (Marina Pires/CASACOR)
A lo largo de su historia, el Largo das Forras ya ha tenido muchas configuraciones. Cambiaron los pisos, los jardines, los árboles, el mobiliario e incluso las formas de ocupar el espacio. En determinado período, caminar alrededor de la plaza para ver y ser visto formaba parte de la rutina de los habitantes - el llamado 'footing', que la ingeniera agrónoma y paisajista Cecília Gontijo definió, con humor, como "la red social de la época".
Hoy, el contexto es otro, pero la idea de plaza como lugar de convivencia permanece en el centro de la discusión.
Para Luciana, ocupar estos espacios también ayuda a crear una relación de cuidado. "En el momento en que transformas y reocupas ese espacio, las personas vienen y lo cuidan mejor."
Es esta aproximación entre patrimonio y vida cotidiana la que debe orientar los próximos pasos. Preservar el Largo das Forras no significa hacerlo volver al pasado, sino reconocer las marcas dejadas por Burle Marx y por las muchas generaciones que pasaron por allí.
La propuesta aún está en construcción. Antes de llegar al nuevo diseño, el trabajo continúa enfocado en la investigación, la escucha y la comprensión de cómo la plaza puede permanecer viva para habitantes y visitantes, sin perder de vista la propia historia de Tiradentes.