La culinaria afrodiaspórica moldeó sabores, técnicas e identidades en Brasil y en el mundo a partir de saberes ancestrales. ¡Conoce más! traduzido por: OPENROUTER
Presentado en 11 feb 2026, 14:00

A culinária afro-diaspórica vive nos ingredientes do dia a dia: dendê, quiabo, feijão-fradinho e memória ancestral no mesmo prato. (iStock/Divulgação)
Mucho de lo que hoy reconocemos como "cocina brasileña" nació de un encuentro forzado de culturas, territorios y saberes. Entre ellos, los conocimientos culinarios traídos por pueblos africanos formaron una base profunda, aunque históricamente invisibilizada, de nuestra alimentación cotidiana.
Mais que receita, cada preparo carrega técnicas, saberes e histórias transmitidas por gerações sem registros escritos. (Jhonny Brasil/Aline Chermoula/Divulgação)
Es en ese territorio lleno de mezclas culturales donde la culinaria afrodiaspórica gana espacio en las discusiones contemporáneas sobre identidad, reconocimiento y valorización de conocimientos que moldearon profundamente nuestro paladar colectivo.
A chef e pesquisadora Aline Chermoula traduz a culinária afro-diaspórica para a linguagem contemporânea sem perder sua alma ancestral. (Jhonny Brasil/Aline Chermoula/Divulgação)
Como define la chef, investigadora y emprendedora Aline Chermoula, nacida en Feira de Santana, Bahía: "La culinaria afrodiaspórica es el conjunto de prácticas alimentarias, técnicas, ingredientes y cosmologías culinarias que viajaron con los pueblos africanos forzados a la diáspora, por el tráfico transatlántico de esclavizados, y que fueron reinventadas en las Américas, en el Caribe, en Europa y en Brasil."
Fermentar, fritar, cozinhar lentamente: tecnologias ancestrais que moldaram a base da cozinha brasileira. (Jhonny Brasil/Aline Chermoula/Divulgação)
Esa culinaria es resultado del desplazamiento, de la adaptación y de la creatividad ante la escasez. "No es solo 'comida africana en Brasil', sino un sistema vivo de memoria, resistencia y creación cultural, donde recetas, modos de hacer y sentidos simbólicos fueron transmitidos por generaciones, muchas veces sin registro escrito", explica Aline.
Comemos África todos os dias — muitas vezes sem perceber a origem desses sabores. (Jhonny Brasil/Aline Chermoula/Divulgação)
Se trata de una cocina que nace no solo de la violencia histórica sufrida por un pueblo, sino también de la invención radical de la vida. Las técnicas fueron preservadas oralmente, los ingredientes fueron reinterpretados con lo que había disponible y nuevas combinaciones surgieron como respuesta a las condiciones impuestas. Cada plato se convierte, así, en un documento histórico.
temperos (Andra Ion/Unsplash/Divulgação)
Diversos alimentos presentes en el día a día brasileño llevan esa herencia. El aceite de dendê, el aceite de coco, el plátano macho, la okra, el cilantro, el comino, la yaca y el frijol carilla son algunos ejemplos. Granos, raíces y tubérculos como el ñame, la mandioca y el maíz también fueron reinterpretados a partir de técnicas africanas de procesamiento, molienda y cocción.
Inhame, mandioca, milho e banana-da-terra revelam como a adaptação aos trópicos virou estratégia culinária. (Annie Spratt/Unsplash/Divulgação)
Según Aline, muchas de esas elecciones no eran solo culinarias, sino estratégicas: se trataba de ingredientes adaptables a los ecosistemas tropicales y capaces de sustentar comunidades enteras. Comer, en ese contexto, era también un acto de supervivencia cultural.
Fermentar, fritar, cozinhar lentamente: tecnologias ancestrais que moldaram a base da cozinha brasileira. (Rohtopia.com/Unsplash/Divulgação)
Fermentaciones espontáneas, frituras profundas en aceite vegetal, uso integral de los alimentos y cocciones lentas son tecnologías culinarias heredadas de esa matriz africana. La preparación del acarajé, por ejemplo, implica un control preciso de la fermentación de la masa de frijol caupí, un conocimiento empírico sofisticado.
No acarajé, a massa fermentada de feijão-fradinho e o banho no dendê contam uma história de técnica, fé e ancestralidade à mesa. (iStock/Divulgação)
“Tecnología ancestral no es folclore: es ciencia empírica sofisticada. Involucra el control de la fermentación, la conservación sin refrigeración y una nutrición basada en ecosistemas tropicales”, refuerza la chef. Estas prácticas revelan un dominio profundo del alimento, del tiempo y del entorno.
Comemos África todos os dias — muitas vezes sem perceber a origem desses sabores. (Keesha's Kitchen/Unsplash/Divulgação)
Rescatar la culinaria afrodiaspórica es también un gesto político. Durante siglos, esos saberes fueron considerados inferiores, siendo apropiados o borrados de la narrativa oficial de la gastronomía. Reivindicarlos es reconocer la inteligencia culinaria africana como una de las bases principales de la cocina brasileña.
Cada tempero, cada técnica e cada combinação revelam uma história que resiste no cotidiano da cozinha. (Jhonny Brasil/Aline Chermoula/Divulgação)
Además, se trata de preservar un patrimonio inmaterial. Muchas de estas técnicas sobreviven solo en la práctica cotidiana de cocineras y cocineros que aprendieron con sus familias, sin registros oficiales. Valorar ese conocimiento es garantizar su continuidad.
Sabores que atravessaram o Atlântico continuam vivos no modo como temperamos e cozinhamos hoje. (Jhonny Brasil/Aline Chermoula/Divulgação)
La misma matriz culinaria africana generó platos emblemáticos en diferentes partes del mundo: en Brasil, acarajé, vatapá y caruru; en el Caribe, gumbo, jerk y callaloo; en los Estados Unidos, la soul food; y en América Latina, reinterpretaciones de tamales y moles. Esta conexión revela una cocina global negra, nacida de la diáspora y conectada por sabores, técnicas y memorias compartidas. Como resume Aline: “La culinaria afrodiaspórica no es pasado: es la matriz invisible de la modernidad gastronómica.”
Entre cheiros, cores e texturas, a diáspora segue contando sua história no prato. (Jhonny Brasil/Aline Chermoula/Divulgação)
La comida también construye quiénes somos como cultura y cuerpo social. “Comemos África todos los días sin saberlo”, afirma la chef. Condimentos como jengibre, ají malagueta, albahaca y hojas amargas de traspatio evidencian cómo esta herencia permanece viva en el cotidiano, aunque muchas personas no reconozcan su origen. Tener conciencia de ello es fundamental para comprender, moldear y preservar identidades culturales.
Chefs como Aline Chermoula têm papel essencial no resgate e na valorização dos saberes da culinária afro-diaspórica, conectando tradição e contemporaneidade. (Jhonny Brasil/Aline Chermoula/Divulgação)
Hoy, chefs e investigadores han traducido estos saberes al vocabulario de la alta gastronomía sin quitarles su alma ancestral. “Mi trabajo es traducir la culinaria afrodiaspórica al vocabulario de la alta gastronomía y del pensamiento contemporáneo, sin quitarle su alma ancestral. Es una cocina que piensa, que habla y que reivindica su lugar en el mundo.” Cocinar la diáspora es cocinar memoria en movimiento: cuando hablamos de dendê, hablamos de lucha, resistencia, historia y futuro.
traduzido por: OPENROUTER