Ya no basta con que el objeto esté fabricado con material reciclado o reciclable. Esto es importante, pero varios diseñadores demuestran que el diseño de productos puede ir más allá. Comienzan a considerar el ciclo de producción y disposición, en una visión más amplia y sostenible que alcance el futuro del planeta. La innovación es una consecuencia natural de esta búsqueda. El desarrollo de nuevos materiales y procesos roza la invención, lo que hace que estos objetos sean aún más interesantes. Algunas materias primas ni siquiera necesitan ser creadas: ya existen en forma de residuos y pueden transformarse en un nuevo recurso. Food for Buzz es un ejemplo, desarrollado por Matilde Boelhouwer. La holandesa llama la atención sobre el biodiseño creando un conjunto de cinco flores artificiales en poliéster serigrafiado. No sólo son hermosos, sino que convierten la lluvia en agua azucarada.
Cada una de las flores tiene cualidades específicas para atraer abejas, mariposas y polillas. Como resultado, pueden servir como fuente de alimento de emergencia para los polinizadores que habitan la ciudad.
En
la Semana del Diseño de Milán 2019, la galerista Rossana Orlandi desafió a los creadores y animó el concurso del Premio Ro Plastic. Uno de los ganadores fue el diseñador alemán Alexander Schul, quien diseñó toda una colección de muebles en plástico reciclado.
A coleção é formada por uma cadeira, uma luminária e uma mesinha de apoio, que podem ser fabricados em larga escala com métodos mais eficientes de produção. (Divulgação)
Otro punto destacado del Premio Ro Plastic fue el trabajo de Reform Studio, Hend Riad y Mariam Hazem. Utilizando bolsas de plástico reutilizadas se creó una línea de telas coloridas, llamada Plastex.
La innovación también está en el ADN de Brasil y los hermanos Campana son un referente. Fernando y Humberto Campana crean la línea de corcho Sobreiro, que además de sustentable es completamente reciclable. Un sillón y tres armarios realzan esta sencilla materia prima y muestran su versatilidad en el diseño.