Pedro Lázaro encontró una manera ingeniosa de sortear la impersonalidad que acompaña al diseño hotelero: a través de un intenso contacto con el arte. La tendencia naturalmente inmersiva de las obras hace de
Coral Hotel una experiencia vívida, entre muchos colores y muchos orígenes. Las interpretaciones de piezas africanas, europeas e indígenas reflexionan sobre lo que nos hace globales y sobre las referencias que nos preceden.
Los colores son quizás la característica más llamativa del vestíbulo. Un suave tono azul grisáceo aclara dos tercios de las paredes, rozando un violeta berenjena lleno de personalidad. La combinación innova en la forma de exponer la robusta colección de arte, generalmente neutralizada sobre un fondo blanco. El concepto de alojamiento se combina con la contemplación del arte: uno no puede existir sin el otro. “La idea es ofrecer al huésped imaginario, además de ambientes confortables, la contemplación de obras de arte y objetos creados por reconocidos artistas y diseñadores de la escena contemporánea”, dice Pedro.
La pieza central, mitad escultura, mitad instalación, llama la atención nada más entrar. Obra de Ernesto Neto, se llama O Corpo Vai e Vem y está confeccionada con materiales moldeables como lycra, algodón y espuma para intensificar su carácter sinestésico. El tejido tiene un toque de piel y juega con los límites del deseo de tacto.
Al fondo, el color explota en el lienzo del pintor alemán Franz Ackermann. El contraste de colores irrumpe en el cuadro titulado Empty Flagposts y establece una conversación improbable con el igualmente extravagante entorno.
La colección de arte seleccionada sólo comparte protagonismo con los muebles. La librería modular y el sofá joya, piezas clave del ambiente, llevan la firma de Jorge Zalszupin. Muebles reeditados de los años 60 también componen el vestíbulo, con diseños icónicos como el sillón R y el sillón Z de Zanine. Las culturas se correlacionan en las piezas, y es posible encontrar tanto un banco xingu como un sillón del arquitecto finlandés Alvar Aalto diluidos en el espacio.
El hotel también cuenta con una suite y comedor. Lo interesante del espacio es la solución encontrada a la arquitectura original del Jockey Club, donde se desarrolla el espectáculo. Detrás de la cama toma forma una escalera con marcas del tiempo muy visibles, y mantenerla en su legítimo estado, sólo protegida por un biombo de nailon metalizado, fue la decisión que guió la organización del mobiliario. También está iluminado por candelabros internos que muestran sus años de uso.
CASACOR SÃO PAULO 2019: ¿CUANDO? Del 28 de mayo al 4 de agosto Martes a sábado: 12:00 a 21:00 horas. Domingos y festivos: de 12 a 20 horas
¿DÓNDE? Jockey Club de São Paulo – Avenida Lineu de Paula Machado, nº 1075 – Cidade Jardim
ENTRADAS: De martes a jueves: Entrada completa: R$ 64,00/ Mitad entrada: R$ 32,00 De viernes a domingo y festivos: Entrada completa: R$ 80,00/ Mitad entrada: R$ 40,00 Servicio de valet: R$ 40,00 Clasificación: Gratis La venta de entradas para São Paulo está disponible en el sitio web:
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