La técnica ancestral propone formas de transformar las energías de los espacios, eliminando las malas y atrayendo las buenas.
Presentado en 9 ene 2019, 14:41

¿Quieres empezar el 2019 cambiando todo en casa? ¿Por qué no utilizar el Feng Shui para renovar o reorganizar? La técnica ancestral propone formas de renovar la energía de los espacios, eliminando lo malo y atrayendo lo bueno. Empiece por valorar todos los espacios, desde el recibidor hasta los baños: la técnica favorece el minimalismo. Haga una limpieza a fondo y reemplace todo lo que esté roto o desgastado. Dona lo innecesario, limpia el desorden y deja los espacios aireados. Esta organización inicial es ideal para ampliar y mover la energía de la casa.
Lo ideal es contratar a un profesional cualificado para aplicar el Feng Shui, pero algunos consejos pueden ayudar a conseguir el equilibrio, tomando conciencia de los objetos y sus influencias energéticas. El primer paso es conocer Bagua. Es como un mapa de los centros energéticos del hogar y de las habitaciones. Hay dos formas de posicionarlo: la primera es con la orientación de la Rosa de los Vientos, con el área de trabajo posicionada hacia el Norte; el segundo es posicionar la misma zona en el ingreso a la residencia y en cada una de las habitaciones. Baguá orienta la posición de objetos, colores, plantas, dentro de cada espacio. Hay libros, guías y vídeos en internet que explican cómo aplicar el mapa en cada ocasión.
Intenta siempre tener un objeto que represente cada uno de los elementos (tierra, fuego, agua, aire y metal) en cada ambiente. La elección no tiene por qué ser literal, el vidrio y los espejos pueden representar el agua, por ejemplo. Otro consejo es mantener un flujo de agua corriente en el cuadrante de prosperidad. Para aquellos que quieren alcanzar objetivos materiales, pequeñas fuentes, acuarios y otras piezas que involucran agua pueden atraer riqueza.
Para evitar impedir la entrada de energía a la vivienda, no bloquee la puerta principal. También es importante mantener el baño cerrado en todo momento, evitando que se escape el flujo. Con el tiempo y la experiencia, es posible darse cuenta de que algunas opciones son lógicas, como no dejar objetos pesados en la cabecera de la cama, evitando que el inconsciente se enfrente a la ansiedad y la preocupación.