Los clientes, una pareja de 60 años con un hijo adolescente, pidieron una apariencia limpia que se combinó con muebles contemporáneos. Mantener el apartamento integrado era fundamental para la sensación de amplitud, reforzada por la luz natural que entra por los ventanales. En la zona gourmet, anexa al salón, una gran mesa de comedor invita a reuniones y comidas entre amigos. El azul destaca a la vista, una contribución importante a la decoración tranquila y acogedora. La elegancia del color, explorada en diferentes tonalidades, crea un lenguaje común que une visualmente los espacios, además de aspirar a la atemporalidad.