El desarrollo de nuevos productos a partir de partículas mil millones de veces más pequeñas que un metro ya es una realidad
Presentado en 25 abr 2018, 13:00

Los nanotubos de carbono mezclados con cemento son la composición del nanohormigón. El producto es tres veces más resistente que el hormigón común y más ligero, lo que hace que las estructuras sean menos densas, lo que permite trabajar en formas curvas . El material también promete extender la durabilidad de la pigmentación . El arquitecto francés Jean Nouvel ha aplicado tecnología a sus proyectos, como la torre La Marsellesa de 31 pisos en el sur de Francia.
Las pequeñas partículas también transformaron las superficies de cuarzo. La tecnología ha modificado las propiedades moleculares de los materiales inteligentes, provocando un cambio en la tensión superficial y eliminando así la microporosidad provocada por el proceso de pulido e impidiendo la penetración de líquidos. El proceso también consigue una mayor intensidad del color y aumenta considerablemente el nivel de brillo.
Una técnica similar se utilizó en la torre diseñada por Agustín Otegui: el concepto se basa en una “piel” de componentes nanotecnológicos, diminutas turbinas fotovoltaicas que, además de absorber CO2 de la atmósfera, captan energía solar y eólica, transmitiéndola a través de nanofibras dentro de nanocables.