(Giovanni Emilio Galanello/CASACOR)
Ingels imaginó el proyecto como una extensión metafórica de un reloj Audemars Piguet. “Tienes una espiral, casi como un resorte, colgando sobre tu cabeza”, explica el arquitecto. El edificio de 2.400 m² permite a los visitantes moverse intuitivamente a través de sus círculos concéntricos de espacio expositivo. Un panel de latón con forma de panal de acero recubre el exterior para brindar sombra cuando sea necesario. “En relojería, gran parte del esfuerzo se centra en lo que podríamos llamar obtener el mayor impacto con la mínima cantidad de material”, dice Ingels. “La idea es similar a esta estructura, y como el vidrio soporta todo el techo sobre nuestras cabezas, el museo es casi una obra abierta. Nada está oculto, todos los elementos que ves son funcionales y forman parte de los círculos concéntricos. " 
A través de Architectural Digest